lunes, 16 de mayo de 2011

CUESTIÓN DE ILUSIÓN




Puede ser uno de mis grandes defectos, o por lo menos a veces uno de mis problemas y es que me ilusiono con todo, incluso con las cosas más simples.

Me ilusiono con la llamada de un amigo, con los reencuentros, con una cita, con una conversación... Las cosas que realizamos de forma habitual, para mi suponen un importante estímulo, las espero, las deseo con ansía porque las preveo felices y con la seguridad de aportar detalles, nuevas pinceladas a mi vida.

Esta capacidad de ilusionarme es una de mis características personales, y con ella, en consecuencia, el riesgo a la desilusión.

Siempre corro ese riesgo, el que la gente me decepcione, me desilusione de alguna manera en sus respuestas, en su comportamiento, en su esencia.

Aunque esto en realidad no suele ocurrirme, sino más bien todo lo contrario. Me considero bastante observadora del comportamiento humano y no suele fallarme mi sexto sentido a este respecto.

En alguna ocasión he tenido que rectificar, mis amigos lo saben, pero no me importa, prefiero poder reincorporar una persona más a mis vivencias y así enriquecer el tiempo finito que vivimos que no enrocarme en mis primeras percepciones.

Pero no, no puedo evitar ilusionarme, es mi forma de vida, la ilusión es la razón que me mantiene aquí después de todo. Es la capacidad de disfrutar de antemano de algo soñado, deseado, y posteriormente vivirlo disfrutandolo plenamente como si fuera mi última vez en el mundo.

No sé como percibirán los demás esta cuestión, me imagino que algunos les puede suponer un defecto, pero para mí en la mayoría de las ocasiones es un verdadero lujo el poder sentir así.

Es como volver a ser niña, es como dejar sentir mi niña interior, mi “loca de la casa” que denominaba Rosa Montero en su novela del mismo nombre.

Esa niña que nos permite descubrir, sentir, soñar, esa que nos mantiene vivos después de todo.

2 comentarios:

Unknown dijo...

Pienso como tu, la ilusión es básica para poder activarnos a la hora de realizar acciones y proyectos.

A mi entender cada persona tiene la capacidad de ilusionarse de diferentes modos e intensidades.

La ilusión desmedida y a veces no correspondida - entendida es la que puede traernos frustraciones y sensaciones de fracaso personal.

Creo que no podemos vivir sin ILUSIÓN, ya que nos hace pensar que podemos estar en un mundo mejor del que realmente es.

Kateme dijo...

Gracias Antonio, así es. No se puede vivir sin ilusión, solamente se subsiste. Y vivir es mucho mas que eso.